Turf celebró 20 años de “Siempre Libre” en Niceto

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Turf - Turf en Niceto Club

Turf tocó el disco “Siempre Libre” completo para celebrar su 20º aniversario en un show histórico en Niceto Club.

En 1999, después de un auspicioso debut (“Una Pila de Vida”) Turf cayó en un limbo difícil de sortear. Sin embargo, con la ayuda de un joven Coti Sorokin, la banda salió a flote con un álbum que rompió los esquemas y marcó una nueva época para el grupo. Ese disco se llama “Siempre Libre”, cumplió 20 años y la banda lo festejó con un show para el recuerdo en un Niceto Club completamente lleno.

Siempre Libre: un grito de libertad

Mucha agua pasó bajo el puente, muchas idas y vueltas, una despedida y un regreso. Pero Turf hace rato que volvió para quedarse, y eso ya quedó claro. Tras el lanzamiento y posterior gira presentación de su último álbum, “Odisea”, el grupo decidió tomarse el 2019 para celebrar los 20 años de un álbum que, a nivel comercial no fue un éxito, pero para los fanáticos de la banda guarda un cariño especial.

Según palabras del propio Joaquín Levinton, “Siempre Libre” nació como “una idea de rebeldía hacia el mainstream”. Esa rebeldía y grito de libertad se sintieron en Niceto el sábado 18 de mayo ni bien Turf saltó al escenario, ambientado con plantas, yuyos y hasta un enano de jardín, como la tapa del disco. Mientras el sonido de unos pájaros cantando le daba al entorno un clima campestre, a las 22 h. Levinton y compañía comenzaron la celebración respetando fielmente el orden del disco.

“Siempre Libre” surgió como una obra conceptual con una diversidad de instrumentos y sonidos épica. Desde el tema que da nombre al álbum, pasando por la bailable ‘Me Hace Sentir’, la veloz ‘El Jugador’, la dramática ‘Aterrizar’. A medida que iban transcurriendo las canciones, una tras otra, el público se iba compenetrando más y más con gritos, baile, algún pogo y en el medio la memoria invocando algún recuerdo de juventud.

Turf - Turf Siempre Libre.

Para lograr llevar al escenario una obra como “Siempre Libre” el grupo contó con un grupo de coristas -el trío Boconas-, una sección de cuerdas, percusión ¡y hasta un sitar en la piscodélica ‘Miniturismo’! (que también tuvo la colaboración de Ezequiel Levinton en las voces). Tampoco podía faltar el gran gurú del disco; Coti Sorokin se hizo presente en una versión redentora de ‘Esa Luz’, con Leandro Lopatín en llamas, y al final en ‘Siempre Libre II’.

Y si hablamos de redención, hay que destacar la versión entre jazzera y circese de ‘Piolines’ (con una magnífica interpretación de “Ríspico” –Nicolás Ottavianelli-), el delirio cósmico de ‘Tu Sam’ (con el soliloquio del fallecido escapista incluido), la lisérgica ‘Fuera del Mundo’ y la misteriosa ‘Valeria del Mal’ con un escenario teñido de rojo sangre y la monolítica base rítmica de Fernando Caloia y Carlos “Tody” Tapia aceitada y vibrante.

Me hace sentir…

Si bien el tema central del concierto era revisitar el disco “Siempre Libre”, no podían faltar los clásicos que Turf supo cosechar a lo largo de su discografía. Por eso la noche estuvo dividida en dos partes, la primera enfocada en los 20 años del mencionado álbum y la segunda dedicada a un popurrí de éxitos.

Tras un breve descanso de 10 minutos, el grupo volvió a aparecer con la inoxidable ‘Panorama’ (la más festejada por los turferos más veteranos), ‘Disconocidos’ (del último álbum, “Odisea”) y ‘4 Personalidades’, con Vicentico y su hijo Florian de invitados. Para frenar un poco la explosión de adrenalina, llegaron ‘Magia Blanca’ y ‘Contacto’ y después el himno de cancha ‘Pasos al Costado’, más rockera que nunca.

Para el cierre, Turf dejó 2 ases bajo la manga que aseguraron la victoria (por si quedaba alguna duda): ‘Loco un Poco’ y ‘Yo No Me Quiero Casar’ que se llevaron los pogos más grandes de la noche. Incluso Joaquín se permitió bromear al respecto y fingió una llamada telefónica con el Indio Solari. Fue el broche de oro de una velada sensacional donde no faltó nada, o sí. Muchos queríamos que no se terminara nunca y que ese rayo de luz se volviera eterno porque durante dos horas todos los que estuvimos en Niceto vivimos un viaje a nuestra adolescencia que fue glorioso.

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